Sociedad

El cristal encantado visto desde el cristal de la ciencia

Luis Javier Plata Rosas 20 / Sep / 19
Regresa la emblemática serie de los años ochenta y algunos investigadores no se han podido resistir a mirarla como objeto de estudio

La era de la resistencia ha comenzado más de cuatro décadas después de atestiguar la reunificación de los violentos Skeksis y los pacíficos urRu; un acontecimiento casi tan inverosímil en su tiempo y en el ficticio planeta Thra, como lo que nos parecería hoy y en nuestro mundo una reunificación entre chairos y fifís. Pero si algo aprendimos (o debimos hacerlo, en teoría) con la fábula monista de El cristal encantado es que, sin importar si la polarización es causada por una gema extraterrestre -¿extraThrarrestre?- o por motivos ideológicos y 100% antropogénicos, atribuir rasgos puramente negativos o positivos a una especie o a personas agrupadas con una etiqueta es algo tan artificial y conveniente que, cuando no se trata del género fantástico, se parece mucho a la discriminación. 

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Los urRu son criaturas lentas, pacíficas y pesadas con seis extremidades (cuatro brazos, dos piernas), espaldas encorvadas y cuellos largos. Cada Mystic lleva una capa o túnica única trabajada con patrones en espiral | Foto: especial

Puede parecer fuera de lugar una lectura sociológica como la del párrafo anterior en una fantasía protagonizada por parientes no tan lejanos de los Muppets (considerando que unos y otros comparten a Jim Henson como creador), pero lo cierto es que, por extraño que suene, se trata de una de las múltiples interpretaciones propuestas por Gideon Haberkorn, investigador interesado en los nexos entre el género fantástico y diferentes disciplinas científicas.

Mirada ecologista

Desde el que es quizás el vínculo más evidente de la película y el propósito original de Jim Henson, Haberkorn nos señala que, por supuesto, es posible notar los mensajes ecologistas de la película de 1982. La ambición desmedida de los Skeksis se evidencia al presenciar el paisaje desértico que rodea al castillo en el que viven, producto de la destrucción ambiental de estos pajarracos reptilianos; son una especie que disfruta esclavizando y haciendo sufrir a otras. Nada que ver con los urRu, que viven en completa armonía con la naturaleza, sin preocuparse por el crecimiento o desarrollo sostenible o sustentable, dado que, entre otros detalles, su población se ha mantenido estable durante mil años. 

Pero aquí y en Thra todo depende del cristal con que se mira y, para Roxanne Harde, investigadora de ciencias sociales y humanidades, los urRu son tan culpables de la destrucción del planeta como sus alter egos malignos. Harde argumenta que la pasividad de los urRu permitió que los Skeksis abusaran sin obstáculos del resto de las especies de Thra y, por si no fuera suficiente, en vez de intentar resolver el problema que ellos mismos originaron al ser divididos por el cristal, mejor enviaron a un joven de otra especie para arreglar las cosas.

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Parte de los personajes de El cristal encantado | Foto: especial

Diferencias culturales

La tentación de comprobar si los ecosistemas ficticios del mundo de Thra en algo se comparan a los reales del nuestro en términos de interacciones entre especies, como ocurre en el caso de otros mundos imaginarios del cine (por ejemplo, Pandora, en Avatar) era demasiado grande, y al hacerlo Haberkorn se topó, entre las semejanzas, con que ambos enfrentan problemas de uso racional e irracional de los recursos naturales, relaciones de simbiosis y mutualismo, y especies en vías de extinción (Jen y Kira, los dos protagonistas de la historia, que en su papel de Adan y Eva tendrían que ser suficientes para repoblar su tierra, pero que biológicamente es dudoso que cuenten con la variabilidad genética necesaria para hacerlo, situación que en mucho recuerda a la vaquita marina). Entre las diferencias, varias especies de Thra se comunican con un lenguaje complejo e, inclusive, pueden comprender el estado mental de otro individuo.

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Parte de la nueva escenificación de El cristal encantado en su nueva versión | Foto: especiel

Antropológicamente o, mejor dicho, gelflinglógicamente hablando, Haberkorn nos señala que pasa algo bastante inusual con los dos últimos sobrevivientes de los gelflings, ya que tanto Jen como Kira fueron criados por otras culturas diferentes a la suya (Jen entre los urRu y Kira entre los podlings), ya desaparecida. Este fenómeno es un ejemplo de hibridación cultural, que es un término con raíces horticulturales, ya que originalmente significa el cultivo de dos especies por polinización cruzada para formar una tercera. O sea que, para complicar la situación, Jen y Kira no sólo tienen que dar una especie de reinicio a su especie biológicamente, sino también culturalmente. 

Naturaleza variopinta

Pero no es desde el ambientalismo ni desde la antropología que debemos preocuparnos demasiado -o no tanto como Jen, Kira y el resto de los habitantes de Thra- sino desde la sociología, pues Haberkorn nos alerta que ante los ojos de un estudioso de esta disciplina tendríamos algo muy semejante a estereotipos de naturaleza variopinta SI, y este es un condicionante mayúsculo, por un momento, en vez de muppets, Skeksis y urRu, ante nosotros tuviésemos diferencias marcadas por el color de la piel o por cualquier otro rasgo o, inclusive, etiquetas artificiales.

Dado que El cristal encantado pertenece al género fantástico, en palabras de Haberkorn: “en lugar de sugerir que todos los individuos de cierta etnicidad tienen características comunes, la fantasía muestra individuos con ciertas características exhibiendo la misma, aunque inventada, etnicidad”. De esta forma, urRu y Skeksis son más bien una metáfora del bien y el mal que reside en cada individuo. Y, a diferencia de en Thra, no necesitamos una gema para unir las dos mitades y formar así un urSkek, un ser completo y mucho más complejo que cualquier dicotomía promovida.
 

Autor: Luis Javier Plata Rosas
Divulgador científico y profesor de la Universidad de Guadalajara. Doctor en oceanografía costera. Autor de, entre otros libros, "La ciencia y los monstruos", "El océano tiene onda" y "La física del Coyote" y el "Correcaminos". Columnista de Nexos(Sobre ciencia, en teoría) y colaborador de ¿Cómo ves? (sección ¿Será?). Premio Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación de Jalisco en la categoría Divulgación (2014).
Referencias:
Haberkorn, G., 2013, Interpreting the various species in The Dark Crystal and Fraggle Rock, en: Garlen, J.C. y Graham, A.M., The Wider Worlds of Jim Henson: Essays on His Work and Legacy Beyond The Muppet Show and Sesame Street, McFarland & Company, Jefferson, Carolina del Norte.,Harde, R., 2013, “What was sundered and undone shall be whole”: Union, nature and Aughra in The Dark Crystal, en: Garlen, J.C. y Graham, A.M., The Wider Worlds of Jim Henson: Essays on His Work and Legacy Beyond The Muppet Show and Sesame Street, McFarland & Company, Jefferson, Carolina del Norte.